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sábado, 9 de octubre de 2010

V OLIMPIADAS DEFILOSOFIA 2010


Durante los días 6, 7 y 8 de octubre se realizó en el colegio San Ignacio del Oyola las V Olimpiadas de Filosofía; la cual contó con más de 40 ponentes distribuidos en 8 mesas temáticas alrededor de la pregunta: ¿Qué papel cumplen la agresión y la violencia en la naturaleza humana y en la cultura de la sociedad colombiana? en donde estudiantes del grado 10 participaron como representantes del Colegio Colombo Francés; los cuales expusieron sus ideas a partir de las ponencias: José Antonio Cadena Vélez - La reproducción de la violencia en Colombia y Sebastián Mesa Hincapié - Al arte, como reconciliador social.

Esta experiencia fue muy significativa dentro de los procesos que desarrollamos en el Colegio; pues, la argumentación, la interpretación y la proposición en cada uno de los temas se hicieron presentes dando elementos muy importantes al debate y la discusión en cada una de las intervenciones. Cabe resaltar el nivel tan alto en todos los participantes: propuestas novedosas, reflexivas, inquietantes que de una u otra forma contribuyen al desarrollo de competencias personales y sociales en la construcción de conocimiento y transformación del entorno, todo esto enmarcado dentro del Bicentenario de nuestra nación.

Felicitamos a Antonio y a Sebastián por su participación y a todos los alumn@s que hicieron parte de este proceso de formación y selección de las ponencias, que dedicando parte de su tiempo, hicieron posible este proyecto. Se espera que el próximo año se pueda continuar con este proceso que enriquece la formación y permite conocer otras posibilidades de pensamiento.

El veredicto de los jueces fue el siguiente:

Primer puesto:

Migdalia Arcila Valenzuela (Colegio San Ignacio)

Segundo puesto:

David Villada López (Colegio Calasanz)

Tercer puesto, con empate:

Jorge Madrid Wolff (Colegio Colombo-británico) y Natalia Mejía Ossa (Colegio UPB)

Las ponencias de los compañeros serán publicadas en próximos días, a continuación algunas imágenes del evento.






sábado, 11 de septiembre de 2010

LA CRUZ DE MARÍA

Por: Luisa Fernanda Saldarriaga.

luisafsalda93@hotmail.com

María es una madre cabeza de familia desplazada por el conflicto armado, que al no encontrar un lugar en la ciudad se asentó en el sector La Cruz y debe rebuscarse a diario la manera de enfrentarse a la pobreza y la adversidad.

Las viviendas de La Cruz dan cuenta de la situación precaria del sector. Fotografía: John Jairo Hernández

María llegó a Medellín hace 10 años y no llegó sola: traía con ella 8 hijos, el dolor de una traición en el corazón y las huellas de una guerra cruel en su memoria. La recibió una ciudad indiferente, en la que es un número más y no una historia. Pero fue la historia la que a mi me conmovió, quizá por la sonrisa de su protagonista al contarla, una sonrisa que como muchas aquella tarde, ocultaban una gran tristeza.

Los sectores la Honda- La Cruz están en la comuna 3 de la Zona Nororiental de la ciudad. Por su ubicación geográfica es considerada una zona de alto riesgo que no es apta para la residencia, sin embargo, viven allí alrededor de 6.200 personas.

El sector, al igual que los rostros que lo habitan, está maltratado por la pobreza. Pues es un asentamiento conformado, en su mayoría, por personas desplazadas por la violencia que vienen de Urabá, del Suroeste antioqueño y de otras zonas periféricas de la ciudad. Muchas de ellas son madres cabeza de familia, como María, que ha tenido que asumir sola la responsabilidad de sus hijos.

Me di cuenta de esta realidad de pobreza y desplazamiento cuando llegamos el último sábado de febrero, al medio día. En el colegio Luz de Oriente cientos de hombres, mujeres y niños esperaban ansiosos a un grupo de organizaciones que llevaban, no solo donaciones materiales, sino también un momento de alegría, de apoyo y esperanza, una señal de que la comunidad y sus condiciones eran tenidas en cuenta.

En este evento tuve la posibilidad, no solo de observar la situación evidente del lugar y sus habitantes, pude también ir más allá de lo visible y oír los relatos de una mujer a la que la alegría de ser escuchada parecía disminuirle el peso que cargaba a su espalda.

Luego de que su compañero “la dejara por otra”, María tuvo que partir de Altamira, un corregimiento del municipio de Betulia, en el departamento de Antioquia. Ese día, recibió una visita diferente a las que recibía constantemente. Se trataba de un grupo armado ilegal sin identificación. Esta vez no tuvo que cocinarles sus propias gallinas, ni desocuparles una habitación para que se acomodaran. Tampoco tuvo que explicarles que no era cómplice del bando enemigo. La visita, en este caso, era para decirles que tenían 3 horas para empacar sus pertenencias y desalojar el terreno. Tal vez la sensibilidad de los violentos no alcanza para entender que tres horas no son suficientes para recoger el trabajo y los recuerdos de toda una vida.

Se fue de Altamira huyendo del miedo y arribó a una ciudad para la que no estaba preparada. El único espacio que había para ella y sus hijos eran las calles y las esquinas, que fueron su cama durante dos meses. Descubrió, entonces, que había un lugar periférico en el que se habían asentado muchas familias en sus mismas circunstancias, aunque oficialmente no estuviera asignado para ellas. Separó su lote en La Cruz y construyó su casa con unas tablas que le dejó una vecina que ya se iba del sector.

Con el tiempo, sus hijos aumentaron a 10, sin embargo, lograba darles sustento trabajando como empleada interna en casas de familia. A pesar de los malos tratos, éste era el trabajo mejor remunerado, pero tuvo que dejarlo cuando su madre, que cuidaba sus hijos, murió. Estuvo también haciendo los " recorridos", con cientos de mujeres del sector que bajan a la ciudad a pedir el mercado que sobra en las plazas y graneros. María, como muchas, no soportó la humillación a la que tienen que someterse, para que les regalen "sobrados" y recurrió al oficio del reciclaje.

Además de las condiciones propias de un desplazado en la ciudad, María tiene que luchar también con las de su salud. Una úlcera gástrica le dificulta cada vez más el trabajo y aunque se la descubrieron hace tiempo, el Sisbén no ha aceptado hacerle el tratamiento correspondiente. Tiene que buscar, entonces, alternativas naturistas para aliviar su dolor, poder trabajar y darle educación, por lo menos, a sus dos hijos menores. Los demás tuvieron que dejar los cuadernos y contribuir económicamente a su hogar.

A pesar de la adversidad, la protagonista de esta historia prefiere la "tranquilidad" que le da la ciudad, aunque en el campo tenga mejor calidad de vida. En su pueblo natal no les faltaba la comida, pero ésta se amargaba con la crueldad del conflicto armado. En Medellín, en cambio, el hambre los visita cada semana, pero la violencia no toca su puerta todos los días.

Ella afirma que sólo una vez ha querido devolverse. Cuenta que “hace más ó menos 7 años llegó la Policía y se llevó a muchos muchachos y muchachas que porque en este barrio todos eran guerrilleros”. Entre los detenidos iban tres hijas suyas, dos de ellas menores de edad. La incertidumbre se apoderó de María hasta el día siguiente, cuando la llamaron para que recogiera a sus hijas menores a una Estación de Policía. A la otra, que recién cumplía su mayoría de edad, la trasladaron a la cárcel de mujeres, donde se quedó tres años mientras su madre conseguía un abogado que defendiera su inocencia.

María al contar estas anécdotas sonreía sin parar, así como muchas otras mujeres y niños disfrutaban del evento. Es tal vez una muestra contundente de que la capacidad de superación ante la adversidad intenta abrirse un espacio no solo en los sectores La Honda- La Cruz, también en el resto de la ciudad y del país. Quizá una muestra de que cada una de estas personas es más fuerte que la pobreza, el dolor y el miedo, que se escurren hasta en los rincones más remotos de Colombia.

domingo, 20 de junio de 2010

FACTORES HISTÓRICOS QUE INFLUYERON EN EL DESARROLLO DE LAS CIENCIAS SOCIALES EN EL SIGLO XIX


Por: José Alejandro Calderon

Estudiante de Comunicación Social UPB

Introducción


Para la gran mayoría de los historiadores, la era moderna comienza a finales del siglo XVIII, con el final de la revolución francesa, la independencia de los Estados Unidos y la revolución industrial, sucesos que traerían consigo grandes cambios en la sociedad o servirían de punto de partida para fenómenos posteriores. A finales del siglo XVIII e inicios del XIX, las colonias en América se independizan, cambiando el mapa político del mundo y Estados Unidos comienza su camino a convertirse en una súper potencia.


Con la revolución industrial la ciencia y la tecnología se convierten en un elemento fundamental para la evolución de la economía, la comunicación y la calidad de vida. Hecho que sumado a la consagración del capitalismo, transformarían a las ciencias, en algo más que disciplinas dedicadas al conocimiento y se convertirían en el eje principal del desarrollo de la sociedad. Fenómeno que se acentuaría con el vertiginoso desarrollo de la ciencia y tecnología que tuvo lugar durante el siglo XX.


Con esto no solo se fomentó el desarrollo de las ciencias puras y naturales, también se da el nacimiento y consagración de las llamadas ciencias sociales, pues se dio un gran interés por estudiar y entender los fenómenos asociados con la sociedad, empezando con disciplinas como la historia, la economía y las ciencias políticas, que serian las primeras en alcanzar un Mayor punto de madurez.


Todo esto no se hubiera dado sin las condiciones históricas que propiciaron tales fenómenos y cambios, y justamente de eso tratará este ensayo, sobre la incidencia de lo histórico en el desarrollo de las ciencias sociales durante el siglo XIX.


……………………………..


El siglo XIX estuvo precedido por una época de agitación y cambio, que trajo consigo un nuevo orden en la sociedad y un cambio extremo en lo que para aquel entonces se concebía como ciencia y para entender y analizar de manera más sencilla estos fenómenos, situaciones y sucesos que permitieron el desarrollo de las ciencias sociales, los dividiremos en dos: los factores ideológicos y los factores sociales, división que podría considerarse arbitraria pero que permite, de cierta manera clasificar de manera más simple los distintos elementos que se juntaron para dar nacimiento a un nuevo tipo de ciencia.


Factores ideológicos


En este grupo pondremos a aquellos factores que dado su carácter metodológico, filosófico o conceptual, están más cercanos al ámbito ideológico.

El primer factor de este tipo que influencio notablemente a las ciencias sociales, fue la aparición del positivismo científico, que trajo consigo la separación de la filosofía y la ciencia, debido a que la primera era conceptual y metafísica y carecía de comprobantes experimentales y empíricos, que eran los pilares de la segunda que buscaba entender y explicar los fenómenos estudiados por ella de manera aplicada[1]. Esta separación significó el ascenso de la ciencia como único método válido para el conocimiento descartando obviamente los demás tipos de conocimiento como la teología y la filosofía. También la ciencia se constituyó como la principal herramienta del hombre para dominar la naturaleza, situación que sumada al creciente interés y necesidad de la sociedad por entenderse a sí misma y tener mejores fundamentos para dirigir su rumbo dieron origen a las ciencias sociales.


Que fue una empresa del mundo moderno., sus raíces se encuentran en el intento, plenamente desarrollado desde el siglo XVI y que es inseparable de nuestro mundo moderno, por desarrollar un conocimiento secular sistemático sobre la realidad que tenga algún tipo de validación empírica.[2]


Es decir que por primera vez de manera directa el estudio de lo social asumió el método científico, que permitía la comprensión y análisis de los fenómenos sociales, y en base a ello se daba la posibilidad de generar progreso, idea que poseía una clara influencia positivista.


Ya con una metodología y campos generales y definidos empezaron a surgir las primeras ciencias sociales, como, la historia, la economía, las ciencias políticas, y la antropología. Que en un principio se vieron estrechamente relacionadas, pero con la evolución de cada una, los métodos y campos de estudio se fueron diversificando, sin desaparecer del todo la relación entre ellas, sin embargo cada ciencia fue desarrollando su propio método de estudio y especificando cada vez más su campo de trabajo. También es necesario hacer la distinción entre las ciencias nomotéticas y las no nomotéticas, ya que dentro de las ciencias sociales se diferencian unas nomotéticas como la economía y las ciencias políticas, que buscan analizar fenómenos globales y establecer leyes universales, y otras no nomotéticas como la antropología y la historia que estudian y analizan realidades particulares.[3] Ya conociendo los factores ideológicos más influyentes en el nacimiento de las ciencias sociales podemos analizarlos de manera más detenida.


Primero la separación de la ciencia y la filosofía permitió establecer un método científico, que se basaba en un estudio empírico y experimental, que facilitó hallar resultados precisos sobre las causas y efectos de los fenómenos estudiados, para tener una visión más certera de la realidad a través de pruebas tangibles. El interés de la sociedad por explicar los fenómenos que acontecían dentro de ella impulsó el nacimiento y crecimiento de un nuevo tipo de ciencia orientada al estudio de los fenómenos humanos. Así nacen las ciencias sociales, que en un principio fueron la economía, la antropología, las ciencias políticas y la historia, que con el paso del tiempo fueron especificando un campo de estudio y desarrollando un método especifico, puesto que a pesar de que existía una relación entre todas cada una requería métodos distintos, dado su campo de trabajo y sus objetivos.


Factores sociales


En los factores sociales agruparemos aquellos, que están relacionados con los cambios o estructuras sociales de la época.


El nuevo orden traído por la revolución francesa significó, la caída del antiguo régimen, el ascenso de las clases burguesas y una participación más activa del pueblo en lo concerniente al destino de la sociedad, a pesar de que en cierto modo el poder seguía concentrado en un solo sector de la población, el pueblo era tomado en cuenta. También renace la universidad, que tras haber estado estancada por su estrecha relación con la iglesia, logra finalmente liberarse y con el apoyo del estado allí empiezan a formarse las primeras escuelas dedicadas a la enseñanza especializada en distintos campos, pero en especial las nuevas ciencias sociales. La economía dejo de estar basada en la agricultura y el comercio paso a ser la actividad económica más importante, y con la revolución industrial el intercambio de productos y materias primas fue aún más determinante, por lo que en aquel tiempo fue necesario ahondar más en el estudio de los fenómenos económicos.


En los factores sociales anteriormente expuestos, podemos analizar que con el nuevo orden era necesario para los líderes conocer lo que el pueblo quería, para así satisfacerlo y evitar cualquier tipo de revuelta, situación en la que era fundamental tener personal capaz de aplicar el conocimiento adquirido a través de la investigación, el análisis y el estudio, para el bien de la sociedad y establecer que era lo mejor y así mantener contento al pueblo y a sus líderes, factor donde tienen gran importancia las ciencias políticas. En una situación similar la historia fue de vital importancia para la construcción de la identidad nacional en las distintas naciones, en base al estudio del pasado común de sus habitantes.[4]

La universidad fue un espacio vital para las ciencias sociales, porque fue allí donde se dio la tecnificación y profesionalización de las distintas disciplinas, además el estado consciente de la importancia de las ciencias sociales brindó un apoyo importante al avance de estas.[5]

El avance tecnológico que vino con la revolución industrial, trajo un profundo cambio en los sistemas de producción, donde la economía hizo grandes estudios, lo que la ayudo a consagrarse como una de las primeras en considerarse ciencias sociales.


Conclusiones


La evolución del estudio de los fenómenos sociales. No fue un proceso abrupto, fue un proceso lento que venía desde la antigua Grecia y cuya gestación se dio lentamente, pasando por la revolución científica, la ilustración, la revolución francesa, y el positivismo hasta alcanzar el nivel de ciencia.


Pero la parte fundamental de este proceso se dio entre finales del siglo XVIII hasta finales del XIX, dado que los sucesos que tuvieron lugar durante este periodo ayudaron al conocimiento de lo social, a dar el paso que le hacía falta para convertirse en ciencia. Siendo los más destacados la aparición del positivismo científico, el interés de la sociedad por la comprensión de sus estructura y sus fenómenos, el renacer de la universidad, y finalmente el deseo del hombre por tener el conocimiento para dominar, solo que ya no se habla solo del dominio de la naturaleza, sino también del dominio del conocimiento del ser humano y la sociedad conformada por él.


Bibliografía


Immanuel Wallestein y otros. Abrir Las Ciencias Sociales. Cap. La construcción de las Ciencias Sociales desde el Siglo XVIII hasta 1945.





[1] Immanuel Wallestein y otros. Abrir Las Ciencias Sociales Capitulo 1. La construcción de las ciencias Sociales desde el siglo XVIII hasta 1945. Comisión Gulbenkion Siglo XXI. México 1999.

[2] Íbid 1 pagina 2.

[3] Íbid 1 pagina 2.

[4] Wallestein y otros Op.Cit. Página 2

[5] Wallestein y otros Op.Cit. Página 2



ADIOS A UN AMIGO

Este artículo fue publicado por Jose Alejandro Calderón (exalumno del colegio) el 10 de junio de 2010 en el Periodico El Colombiano

Lo conocí a finales del año pasado, eso creo. Nuestra relación fue corta. Sin embargo, le tomé mucho cariño, significó algo así como un buen amigo y una gran compañía. Siempre estaba conmigo: de camino a la universidad, mientras hacía ejercicio o cuando estaba de viaje. Era alto, moreno, delgado y consuetudinariamente utilizaba ese traje rojo o vino tinto, no estoy seguro qué color era ese, pero me era muy familiar. Nuestra amistad era un poco extraña, porque jamás tuvimos una conversación, lo escuchaba pero nunca le hablé.

Me encantaba escucharlo, siempre con algo distinto. Unas veces era Alice in chains, Kiss, Jimi Hendrix, otras, Stone temple pilots, The Misfits o The Adicts, obvio, en su repertorio no podría faltar Nirvana, mi banda favorita, él sabía, como nadie, lo que me gustaba. Tal vez por eso tenía unos afectos tan cercanos con él.

Cuando estaba triste o aburrido, en todo momento podía acudir a él sin ningún problema, jamás se quejó al querer usarlo, siempre y cuando le alcanzaran sus fuerzas, si sentía un poco de despecho ponía Def Leppard, si quería algo de "torque para menear melena" era Godsmack, Disturbed, Pantera, Rammstein o Fear Factory, si deseaba ponerme "punkero" los Casualties, Los Kennedys o los Pistols eran lo mejor, siempre tenía una canción para cada momento.

Todo fue hasta aquel trágico día en que un disco de pesas con 25 libras le cayó encima, cuando lo vi todo aplastado, casi lloro. Mi pequeño amigo estaba muerto. Traté de reanimarlo pero no pude, el daño estaba hecho. No más Kiss, no más Ramones, no más todo, mi vida tenía sentido pero no sonido, espero que en paz descanse, jamás habrá un mp4 Sony walkaman como él.

No puedo describir la frustración de haberlo perdido de manera tan estúpida. Sólo espero conocer a uno como él, aunque no será lo mismo. La música hace que la vida sea más placentera y no tener en qué oírla es algo triste, sin música mi vida es como si hubieran pulsado el botón de silencio, sólo puedo esperar la compasión de mis padres o poder ahorrar para salir de esta situación. Para despedirme una frase como dice el último disco de los Ramones: "adiós amigos".

lunes, 19 de abril de 2010

DIAS DE MARZO

En los días de Marzo, el cielo se aclara más temprano y la luna se afana a dejarse ver. Está más desnuda que siempre, al igual que las mujeres, que ofrecen sus pieles al sol latigante. La multitud traspasa silente las líneas amarillas. Por las mañanas, hay rostros humedecidos por cremas y geles, y en las tardes, por el sudor.

En los vagones, se siente una atmósfera diferente, tal vez una concentración del aire que respira una ciudad artificial, que esconde sus mendigos y sus putas, y convierte los lugares que éstos habitan en no lugares o en lugares suramericanos. Pero no son lugares de la Suramérica de guitarras, tambores y zampoñas, de danza y alcohol, de guerrillas y de intelectuales que apagan sus amores con un cigarrillo. Son lugares de una Suramérica que no se reconoce, que limpia sus calles y ordena a su gente.

En la ciudad, que ahora es de eterno verano, se olvidan por once días las historias de barrios y de sicarios. Los triunfos de una madre soltera y de un campesino desplazado se opacan ante el oro, la plata y el bronce.

El olor a chunchurria y arepa de queso se desvanece con el de una bandeja paisa de hotel 5 estrellas. El estadio, al que van abuelos, padres e hijos los domingos, al que asisten las barras repletas de convicción para ver jugar al verde o al rojo ya no es el mismo. La ciudad es otra, o quiere ser otra. Pero tal vez con los días de lluvia, vuelva la ciudad sucia y desordenada, pero humana. La Medellín que algunos extrañan y que otros quisieran sacar de su memoria.

Por: Luisa Fernanda Saldarriaga J.
Estudiante de Periodismo U de A

martes, 19 de mayo de 2009

Aporte del Profesor Cralos Arango

LA NOVELA Y EL CUENTO

"La novela y el cuento no son formas homogéneas sino, por el contrario, formas completamente extrañas una a otra. Por esta causa no se desarrollan simultáneamente ni con la misma intensidad en una misma literatura. La novela es una forma sincrética (poco importa que se haya desarrollado a partir de la colección de cuentos o que se haya complicado integrando descripciones de costumbres); el cuento es una forma fundamental, elemental (lo cual no quiere decir primitiva). La novela viene de la historia, del relato de viajes; el cuento viene de la anécdota. Se trata de una diferencia de principio determinada por la longitud de la obra. Diferentes escritores y diferentes literaturas cultivan o la novela o el cuento. El cuento se construye sobre la base de una contradicción, de una falta de coincidencia, de un error, de un contraste, etc. Pero esto no es suficiente; en el cuento como en la anécdota todo tiende hacia la conclusión. El cuento debe lanzarse con impetuosidad como un proyectil lanzado desde un avión para golpear con su punta y con todas las fuerzas el objetivo propuesto. Me refiero aquí al cuento de intriga, dejando de lado el cuento-descripción que caracteriza la literatura rusa, así como el relato directo. Short story es un término que implica siempre una historia y que debe responder a dos condiciones: dimensiones reducidas y acento puesto sobre la conclusión. Estas condiciones crean una forma enteramente diferente a la novela, tanto en su finalidad como en sus procedimientos [...] El cuento recuerda el problema que consiste en plantear una ecuación con una sola incógnita; la novela es un problema complejo que se resuelve mediante un sistema de ecuaciones con muchas incógnitas cuyas construcciones intermediarias son más importantes que la respuesta final. El cuento es un enigma; la novela corresponde a la charada o al jeroglífico."
Boris Eichenbaum
(1886-1959) fue un teórico literario, recordado sobre todo por su participación en la corriente de renovación crítica de la literatura llamada "formalismo ruso".